
Es una época para proyectarse. Tuve constancia después de haberlo hecho, claro. Esta época se me está pareciendo a la entrada al área, la zona de la "empanada", como dijera el rechoncho Walter Hugo, mi relator de la infancia. Me explico: cuando tenía unos dieciocho o diecinueve años corría irresponsablemente sin rumbo, con vehemencia y resultados adversos para mi rodilla izquierda. Ya con veinte, veintipocos, estuve internado en una burbuja experimental en la que me enamoré en condiciones de cautiverio y escribía poemas cacofónicos de poquísimas sílabas. Cuando salí de la burbuja quedé con forma de bola, pero sin manija. Trabajaba pero sin saber para qué y escribía del mismo modo que otros tienen relaciones casuales. Tuve la precaución de meterme en una nueva burbuja, más reducida ésta, merced a la cual hice una especie de abandono monástico que tuvo su punto cúlmine cuando un profesor de inglés que hacía negocios millonarios me amenazó de muerte. Opa. Precisamente ese fue el momento en que me di cuenta de que había armado mal mi jugada. Había hecho lo mismo que el Chino Recoba. Había agarrado la pelota y, a fuerza de algo de técnica, la había mantenido, pero ahora me tenían encerrado contra el córner. A eso le siguió mi renuncia. Que fue una renuncia a todo sentido, con la precación tomada de ir a trabajar a una sucursal de Sarajevo. Pero fui emergiendo de nuevo, ya a un juego de mediocampo más atildadito. Llegué a hacer algún intento ofensivo débil. Pero el otro cuadro, más experimentado, me encajó un puntazo en el ángulo del corazón. La defensa estaba distraída. Eso provocó la reacción. No había entrenado para perder fácilmente. Empecé a hacer subir los laterales, triangulando con los insiders. Puse un gol en las redes, que fue muy publicitado. Forcé otro partido, que estoy jugando con conciencia de que la pelota no puede caer en mi propia área así como así, no sea que me fallen los centrales medio torpes. Estoy practicando un juego ofensivo, dándole libertad y obligaciones a mis creativos.
Todo esto lo pensé a partir de que, después de hacer mi último envío (Consultas para la pieza número: RR270736013UY Envío ingresado pero aún no hay eventos para mostrar), me encontrara con el Archiduque e hiciéramos comentarios acerca de los puestos que ocuparemos en el partido de la década.

2 comentarios:
MMMM, este texto evidencia algún pequeño..., no sé cómo decirlo sin ofender..., este..., traumilla futbolístico, digamos...
Ja..., así voy limando la moral de mis futuros rivales!!!)
Es que se avecina el match del mes. Lo del siglo me parece un poco de demasiada presión, sobre todo para nuestros líricos, que capaz que resultan anulados por el estrés de la definición.
Además, Pedro, a nosotros nos compete el mismo trabajo que a los críticos literarios: interpretar y destruir.
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